APARICIÓN DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, EN FÁTIMA, PORTUGAL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, DURANTE EL SAGRADO LLAMADO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Yo ya les dije una vez que no los quiero perfectos, sino verdaderos.

Yo ya les dije una vez que no vengo por los que buscan la opulencia, el poder o la venganza. Yo vengo aquí por los pecadores.

Yo ya les dije una vez que no vengo en busca de los ricos de la materia o del espíritu. Yo vengo aquí por los humildes y los simples de corazón.

Yo vengo aquí por los que Me quieren encontrar y sentir, por los que aceptan abrirme la puerta de su corazón para que Yo pueda entrar.

Yo no busco algo grandioso. Yo busco algo simple, pero al mismo tiempo profundo, íntimo y divino.

Para que puedan saber lo que Yo necesito en cada nuevo paso, deben buscar incesantemente la unidad; porque en la unidad no hay diferencias, en la unidad no está Mi enemigo, en la unidad encontrarán la paz que tanto buscan.

Pero si ustedes primero no están en unidad en su mundo interior, en su esencia y en su vida, no podrán estar en unidad con Nosotros ni con sus semejantes.

En este tiempo, en el que la humanidad vive en su propia condena, en el que la indiferencia es la energía que habita en muchos corazones; les pido que no se alejen de Mi Amor, que actúen y que obren como Yo actúo y obro, que imiten al Señor del Universo en Su inmensidad de Misericordia, de Amor y de Compasión.

Porque los tesoros que Yo les He confiado tienen un valor desconocido e incalculable para el mundo, y el mayor tesoro que Yo tengo por las almas son Mis atributos: la verdad, la transparencia, la unidad, el amor, la compasión y la fraternidad.

Si alguno de estos atributos falta en sus vidas, trabájenlo incansablemente y no pierdan el poco tiempo que hay; porque les vuelvo a repetir como muchas veces ya les dije, que se amen los unos a los otros, así como Yo los amo.

Mientras esto no suceda y Nosotros lo veamos, el mundo seguirá oscureciéndose a través de su propia indiferencia y división.

No crean que por vivir en el camino del espíritu ya tienen todo ganado.

Miren a su lado, contemplen el dolor del hermano y reconozcan al Cristo que sufre en silencio. Es allí en donde debe comenzar a surgir el amor, más que las palabras, más que las realizaciones, más que las expectativas y mucho más que las instrucciones.

Porque si el amor no es el centro de la llama viva de cada ser, nada tiene sentido en este planeta y en esta humanidad. Yo vine al mundo para enseñarles ese camino y si parece que hablo las mismas cosas todo el tiempo, es porque no las viven.

Mi Madre, que está en el Cielo y en la Tierra, la Madre de toda la humanidad, les ha dado una lección de humildad el otro día. ¿La pudieron reconocer? ¿Ya la pudieron aceptar?

Que Nuestras Palabras no se disuelvan en el éter de este mundo, sino que permanezcan. Por eso, obsérvense, sin juicio y sin condenación, y reconozcan lo que aún no viven ni sienten principalmente por el prójimo.

Si estas bases no están sólidas en sus vidas, el Plan de Dios será en vano. Su confianza se deposita en aquellos que lo aman y que aman a sus hermanos. Por eso, abandonen las apariencias y las diferencias, y aprendan a quitar la sed que tiene el Señor.

Las señales que Yo les He dejado a través de los tiempos son visibles.

En Mis revelaciones, Yo les presenté la realidad de Dios. Los misterios más profundos del Amor del Creador están presentes en cada Faz de Cristo. ¿Pero, consiguen reconocer la presencia de Mi Corazón, de Mi Amor, de Mi Verdad y de Mi Camino, en el semejante?

Dios es tan humilde y tan simple que se esconde en aquellos lugares donde muchos no lo ven. Así como Cristo está presente en la Eucaristía, Dios está presente en los corazones, especialmente en aquellos que verdaderamente se entregan por amor, confiando sus vidas en las Manos del Padre, así como el Hijo del Padre confió en el Padre en lo alto de la Cruz.

Muchas son las llagas que Me deja el mundo, pero más son las llagas que a veces Me dejan Mis compañeros, sin tener consciencia de lo que esto significa y representa.

Aquellos a los que les corresponde guiar el Plan de Dios en la Tierra, aquellos que tienen a su cargo muchas almas en este mundo, son los que más se deben resignar ante el Señor del Universo, para que nada se tuerza, para que el Propósito esté alineado con el principio de la Ley y para que la manifestación de la Voluntad de Dios se cumpla y no se modifique.

Sé que no esperaban que Yo les dijera esto y tal vez muchos no comprenden lo que estoy hablando, pero este Mensaje es para aquellos que sí saben de lo que estoy hablando. La responsabilidad por todas las almas es muy grande y eso tiene un peso universal.

Seguir Mi camino no es una emoción. Seguir Mi camino no es algo pasajero. Seguir Mi camino es aprender a vivir en la Ley. Seguir Mi camino es aprender a amar en cada paso, así como Yo los amé en cada paso que di sobre este mundo.

Cierren las puertas a todo aquello que no es real. Coloquen su energía en lo que es vital y urgente. No pierdan Mi hermandad, no la desperdicien ni la desechen, porque el Corazón del Padre podría estar siendo ofendido; y, ¿quién justificará esa ofensa ante Dios?

No se olviden de tratarse como hermanos; porque cuando aprendan a tratarse como hermanos, aprenderán a tratarse como almas y algún día como esencias, así como Dios los trata a cada uno de ustedes sin excepción.

La deuda de este mundo es muy grande. No colaboren para que esa deuda se agrave. Ustedes son conscientes de todos los tesoros que les He entregado por Amor.

El Plan debe cumplirse y no abortarse. ¿Será que entienden lo que les estoy diciendo? Mis Palabras ya no pueden ser símbolos ni dibujos abstractos.

La verdad de Mis Palabras debe llegar al corazón de todos, porque si ustedes no viven a través del corazón, no vivirán en la verdad.

Y es esto lo que, en este día, vengo a pedirles, en la solemnidad de Mi Sagrado e Insondable Corazón, que vivan en el corazón, en el corazón que ama y que no condena; en el corazón que no separa, sino que une; en el corazón que acepta y que no rechaza; en el corazón que es capaz de ir más allá de sí mismo por la salvación del otro.

Les repito todo esto porque no lo están entendiendo. Mi obra para con esta Obra no es en vano.

Los pilares de esta Obra, que cuidan a todas las almas, son muy responsables. Esto es lo mismo que les enseñé a Mis apóstoles en el pasado. Porque ser Mi apóstol no es una tarea, es ser capaz de despertar su propio Cristo interno y amar, y es ser capaz de trabajar incansablemente por el despertar de los demás Cristos internos sin condenarlos, sin oprimirlos, sin distanciarlos del amor.

¿Dónde está el Amor que Yo les di, compañeros?

Si ante el aparente desierto escapan, si ante el aparente abismo corren, si ante la aparente tempestad se desunen, ¿cómo será que Mi Amor triunfará en el mundo?

Abran sus ojos y no se engañen. El engañador de todos está muy cerca y no lo perciben. Corten con las espadas de los ángeles todo el mal; pero, sobre todo, el mal se disipa en el amor, en el amor que cura, en el amor que sana, en el amor que libera, en el amor que unifica, en el amor misericordioso.

Que en este día del Sagrado e Insondable Corazón de Jesús, las almas puedan percibir y sentir el Amor Ardiente del Señor para que la paz se establezca, para que la unidad se refleje, para que la hermandad se cumpla, a fin de que se realicen las Obras de Dios.

Ya no gasten su tiempo en lo que es innecesario e inútil. Cuántas almas están sufriendo y precisan de su ayuda. Salgan de su propio centro y ábranse.

Todo lo que los rodea necesita de redención. Sean un puente y no un túnel. Sean un portal y no una pared. Sean una estrella y no un abismo.

El Amor de Mi Corazón no se desperdicia. Yo los invité conscientemente a beber de Mi Cáliz, ¿serán capaces de seguir haciéndolo?

En Mi Proyecto existe la fraternidad, el amor y la unidad.

Hoy, los ángeles son testigos de todo lo que les estoy diciendo. Y el Corazón de Jesús se esfuerza para poder decirlo, porque ya no tengo más tiempo y las almas aún no se deciden a vivir en Mi Amor, en Mi Voluntad y en Mi Verdad, que es la Verdad y la Voluntad del Padre.

Quisiera terminar este ciclo con triunfos y no con angustias. Quisiera terminar este ciclo de Apariciones con tesoros y no con decepciones. Yo los invité a vivir algo desconocido y aún no lo han comprendido.

Silénciense para comprender lo que les digo, recójanse para percibir lo que les muestro y agradezcan la oportunidad de vivir la humildad. Porque cuando Yo ya no esté entre ustedes, recordarán estos días, y ¿qué harán con todo lo que les He dado por Amor?

No se olviden, especialmente todos los religiosos y religiosas, del Sacramento de la Confesión. Los Sacramentos son la puerta de su liberación, son la puerta hacia Mi Misericordia, no le den la espalda.

Sean humildes y no orgullosos, sean simples y no vanidosos; y, a través de Mí, conocerán lo maravilloso que es vivir en Dios, porque Él ya está muy ofendido.

Ofrezcamos, en este día, la Comunión Espiritual como un acto de reparación y de perdón.  Y pido la Gracia, al Dios del Universo y de la Vida, de la unidad de todos los servidores, del Amor Mayor entre los servidores, de la hermandad entre los que sirven a Cristo. Porque si esos pilares no son parte de ustedes mismos, no conseguirán atravesar estos tiempos difíciles.

No se olviden de lo que les He dicho, porque no lo están viviendo.

Yo vengo a decirles esto por Amor, por un Amor infinito y desconocido que en este momento emana de la Fuente de la Creación.

Les agradezco.


Oh, Sangre de Cristo,
derramada sobre el mundo,
purifica nuestra alma,
alivia nuestro corazón.
Ten piedad de nosotros, Señor.
 Amén.
(3 veces)

 

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús:

Vamos a prepararnos para la Comunión Espiritual, cumpliendo lo que Cristo nos Ha pedido: realizar un acto de reparación y de perdón en este día del Sagrado Corazón de Jesús; pidiendo la Gracia de la unidad, de la hermandad y de la fraternidad.

Mientras nos preparamos, a pedido de Cristo, vamos a cantar una canción, “El Poder de la Sangre”.