Miércoles, 6 de mayo de 2015

Maratón de la Divina Misericordia
Aparición de Cristo Jesús Glorificado, en la ciudad de Brasilia, Brasil, al vidente Fray Elías del Sagrado Corazón, durante la 22.ª Maratón de la Divina Misericordia.

En el futuro crecerán las semillas generadas por el esfuerzo y el sacrificio. Pero vuestros internos, que son como niños, serán los primeros en entrar en el Reino de los Cielos.

Como en aquellos tiempos pasados, hoy, en este tiempo actual, Yo les vengo a enseñar sobre el Amor, algo que todos desconocen profundamente. 

Ayer les hablé sobre la esencia de Adonai y hoy les hablaré sobre el Corazón de Dios, que es la principal Fuente de emanación del Amor universal, de donde muchas almas y Jerarquías se sirven para concretar, en los planos internos, la evolución.

En estos tiempos críticos que vive la humanidad, en los que las mayores atrocidades son vistas por vuestro propio Dios, Yo vengo a invitarlos, compañeros Míos, a buscar el Amor, la esencia del Amor de Dios, que en su primera emanación está presente a través de Cristo. 

Ese Amor poderoso y prodigioso es el que libera las amarras y cura las heridas. 

Ese Amor poderoso de Dios es el que sustenta la Creación y el universo, es el que permite la sustentación del Plan original en esta galaxia y en otras.

Son llamados a buscar la esencia del Amor universal; porque en verdad les digo, compañeros, que no habrá otra cosa a la que podrán aferrarse. El Amor universal de Dios siempre los colmará, les quitará la sed y el vacío, y se sentirán en plenitud para poder servir al Plan del Creador.

Yo los invito, compañeros, a que mediten en los caminos que están eligiendo seguir. Yo los invito a elegir un solo camino, que es el camino de Mi Corazón misericordioso, en el que nunca se perderán y tampoco caerán en ningún abismo.

Muchos falsos caminos se presentarán en vuestras vidas. Llegará el momento de que cada uno de los seres de la Tierra deberá confirmarse ante el Creador y elegir cuál camino escoger, porque después ya no habrá más tiempo para otras cosas.

Es ese Amor y esa emanación las que que Me han permitido llegar hoy aquí, a Brasilia, y compartir Mi Comunión espiritual con Mis hermanos de Maceió y con cada una de las consciencias que siguen Mis caminos.

El verdadero cenáculo, que ustedes hoy deben construir, se encuentra en la fortaleza del corazón, en donde no existirá inquietud ni perturbación para poder realizar las Obras de Dios. 

Los suelos temblarán. Vuestros corazones deberán estar preparados para eso, porque así como una vez Yo lo dije, no quedará piedra sobre piedra. Las estructuras se moverán para que pueda surgir el verdadero corazón templado que será cristalino y puro ante los Ojos de Dios.

Por eso vivan vuestra purificación con tranquilidad. Aférrense cada día más al Universo del Creador. Vivan en la confianza que Yo les prometo, así no se perderán y encontrarán siempre el verdadero camino.

Hoy vengo a mostrarles, compañeros, una parte del Plan de Dios, y dibujo sobre estos cielos de Brasilia el verdadero Propósito de Dios que es desconocido, que es lejano, que está muy lejos del verdadero propósito que las almas viven en esta Tierra.

Hoy vengo a dibujar, sobre estos cielos, el gran Pensamiento omnipotente de Dios. Aquello que está escrito en Su Corazón Inmaculado, el que ustedes deben conocer a través del sentimiento de vuestra oración, preguntando a vuestros seres internos: ¿Dónde deberé estar en estos tiempos? ¿Qué es lo que deberé hacer para concretar el Plan de Dios? ¿El tiempo de mi vida se está perdiendo? ¿Dónde está mi consciencia en este momento? ¿Qué es lo que hago para hacer cumplir el Plan de Dios? ¿En verdad soy un servidor del plan evolutivo? ¿Cuánto he hecho para poder conseguirlo y qué es lo que no hice bien?

Queridos compañeros, mediten en lo que Yo les digo. Aún tienen tiempo para poder hacerlo, pero el gran reloj está marcando la hora y allí todo sucederá.

La oración que ha profetizado Mi Corazón ha hecho prodigios. Y es por eso que, en esta tarde de Gracias, estoy con ustedes para que vuestros corazones sean merecedores de Mi Misericordia.

 

Fray Elías del Sagrado Corazón:

Jesús pide que oremos a Abba, Nuestro Padre. Vamos a repetir esta oración, frase por frase y a pensar, a pedido de Jesús, en Abba.

Dice Cristo que va a rezar con nosotros. Prepárense.

 

Y así, como lo hice en el Sermón de la Montaña, elevé las Manos al cielo después de la sagrada prédica; y Adonai hizo descender, a través de Mi Ser, la omnipotencia de Su Consciencia Suprema.

Elevé las Manos hacia el pueblo, los corazones se curaron, los paralíticos caminaron y las almas resucitaron a la vida espiritual.

De esa forma, compañeros, hoy coloco las Manos sobre ustedes, con la bendición de Mi paternidad. Que las bendiciones del Padre Eterno desciendan ahora, en este momento, desde el Universo Celestial.

Repitan, como una oración, el Nombre de Abba, de Emmanuel y de Adonai (se repiten varias veces por separado).

Fuente primordial de la Unidad,
fortalécenos en estos tiempos
para que a través del Amor de Tu Reino
cumplamos con Tu Sagrada Voluntad.
Amén.
(se repite tres veces) 

Han ingresado en espíritu a las tres dimensiones de Dios, pero dentro de esas dimensiones se encuentran otros universos. Recuerden lo que han sentido, en este momento, a través de cada Nombre de Dios, así sabrán cómo encontrar la salida.

En nombre de los Tronos del Padre y de los Arcángeles de Dios, bendeciremos, después de estas plegarias, los Sacramentos.

 

Fray Elías del Sagrado Corazón:

A pedido de Jesús, escucharemos Pater Noster. 

Oración: Padre Nuestro (en arameo y en portugués).

 

Bajo la bendición y la potestad misericordiosa, Yo los bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Gracias, queridos hijos de Brasilia, por haber respondido a este Sagrado Llamado. Vigilen Conmigo, en oración. Vayan en paz.

 

Canción: Abba, Fuente Primordial.