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Sábado, 13 de septiembre de 2014

MENSAJE PARA LA APARICIÓN EN EL NÚCLEO SAGRADO CIELO, BELO HORIZONTE, MG, BRASIL
         TRANSMITIDO POR MARÍA, SEÑORA DE KIBEHO A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Nuevamente vengo a vuestro encuentro como Madre y Señora de Kibeho, Señora del Verbo Divino, para que sepan que en este tiempo aspiro ardientemente concretar Mis Planes de Paz en el mundo. Planes que la humanidad no fue capaz de seguir, pero que ya llegó la hora de la madurez espiritual donde podrán reconocer verdades que antes no comprendían.

Mis queridos, Mi presencia en el mundo no es solo un milagro que les trae paz y alivio en las necesidades diarias. Quiero construir en este mundo el espejo del Reino de Dios y en vuestras almas las imitaciones perfectas del Alma Gloriosa de Cristo, de Su Sacratísimo Amor y Unidad.

Mis amados, Mi Corazón viene al mundo, con un motivo mayor de lo que pueden imaginar con vuestras pequeñísimas mentes. Hay un Propósito que manifestar, una inspiración divina, que proviene de la mente de Dios, para este planeta, con la finalidad de volverlo sagrado.

Ya muchas veces y en diferentes partes del mundo, Mi voz se hizo escuchar y Mi Inmaculado Corazón se mostró a distintos hijos Míos, que tenían un compromiso Conmigo: entregar sus vidas, para llevar al mundo Mi mensaje y, más que las palabras, llevar el despertar del Espíritu Crístico, presente en cada una de ellas.

Estuve en Guadalupe, en Japón, en Egipto, en Portugal, en Ruanda, en España, en Francia, en Bosnia; de todas formas intenté que las almas despertaran a Mi Llamado.

Estuve entre los Incas, entre los pueblos originarios, entre los cristianos, entre los ateos, para que no hubiese quien quedara sin escuchar Mi Llamado.

Ahora, Mis Amados, estoy aquí intentando otra vez que las consciencias del mundo puedan abrir los ojos y despertar definitivamente.

A través de este grupo de almas que convoqué para difundir Mi Llamado, reúno todas Mis manifestaciones en el mundo, para depositar por última vez, todos los códigos que el Creador Me permitió traer al mundo y a cada una de vuestras vidas.

Por un pedido Mío, este grupo tiene como religión la Esencia Crística presente en todas las cosas, para que no exista ningún alma que, por credo o religión, no pueda escuchar Mi Llamado.

Estos son tiempos de emergencia; por ese motivo, tamaña es la Gracia que desciende desde el Cielo.

Hoy los convoco con amor, para que se unan a este ejército de Paz, que a través de la oración recorre el mundo aliviando la sed de las almas y generando méritos, para que la Justicia Divina no descienda sobre la humanidad como ella merecería por sus acciones.

Mis queridos, lo que les ofrezco es entrega y sacrificio, mas también Paz y Fraternidad.

No será simple llevar Mis palabras al mundo. No todos creerán en lo que les puedo mostrar, cuando retire los velos que cubren vuestros ojos. Pero el ejemplo de conversión y de vida será la herramienta más poderosa con la que podrán contar en este tiempo.

No importa lo que les suceda en este mundo. Yo les prometo vida eterna en el Paraíso de Dios, donde el Amor es el tesoro más grande, la espada más poderosa y el escudo de mayor protección, con los que lucha el ejército celestial.

Mis amados, que Dios ilumine cada una de vuestras almas, para que puedan finalmente vivir la redención y el despertar.

Yo los amo profundamente y les agradezco, una vez más por responder a Mi Llamado y por recorrer esta senda de conversión.

María, Nuestra Señora de Kibeho

Para que el Verbo Divino impregne vuestras almas y vuestras vidas eternamente.

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Sábado, 13 de septiembre de 2014

MENSAJE MENSUAL PARA LA APARICIÓN EN LA CIUDAD DE BELO HORIZONTE, MG, BRASIL
         TRANSMITIDO POR MARÍA, SEÑORA DE LA PIEDAD AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Queridos hijos Míos:

Que en vuestros rostros hoy pueda surgir la sonrisa y la alegría de volver a encontrarse Conmigo.

Yo regreso a la ciudad de Betim debido a la respuesta que todos Mis hijos Me han dado para estos tiempos.

Hoy vengo con la esperanza de derramar Mi Divina Piedad sobre los corazones necesitados. Mis brazos de Madre se abren para acoger a cada una de vuestras vidas.

Como Reina y Salvadora de almas Yo conozco vuestros pesares, dolores y aflicciones; vengo para traer el Amor que tanto buscan en este mundo.

Nuestros Sagrados Corazones, recogen vuestras ofertas sinceras para que ellas sean contempladas por el Corazón Amadísimo de Dios.

De esta forma Mi Proyecto se cumple a través de los buenos servidores e hijos Míos que en devoción responden a Mi llamado.

Llego a Betim con la esperanza de reabrir las puertas a la conversión y a la redención que muchos necesitan vivir para estos tiempos. Yo guardo el Don de Dios, el que les permitirá alcanzar la redención y la paz; este Don tan preciado por el Padre se llama: Amor, el Amor del corazón.

Mi propósito es que desde aquí, desde esta ciudad y desde todos los pueblos que viven humildemente la devoción a Mi Inmaculado Corazón, puedan surgir grupos de oración renovados por el Espíritu Santo, que en este día Yo les traigo en nombre del Amor de Mi Hijo Resucitado.

Oro por ustedes todo el tiempo, y les digo que ahora el Cielo necesita de todas vuestras vidas para poder Obrar y cumplir el Plan de Paz que el mundo tanto necesita.

Hoy recibo de vuestros corazones las verdaderas urgencias y necesidades de cura física y espiritual, pero el verdadero milagro que existe para vuestras vidas es permanecer en Dios y con Dios por encima de todas las cosas.

Mi Espíritu Maternal e Inmaculado los quiere animar a servir plenamente, porque solo a través de la caridad y de la donación, el mundo como totalidad podrá equilibrarse.

Con este fin Yo visito sin tiempo y sin demora a las grandes ciudades, lugares en donde se encuentran Mis preciosas almas, aquellas que deben ser retiradas, a través de Mi intercesión, de los engaños y de los desvíos del enemigo.

Cuando vuestros corazones se encienden por la oración y por el canto, las Puertas Mayores y Supremas de la Cura, de la Misericordia y de la Redención se abren al solo escuchar el clamor y los ruegos de las almas simples.

Recuerden, que Yo Soy Vuestra Mediadora y Señora de la Piedad.

Desde el Cielo les traigo la oportunidad de reencontrar el camino de la Luz y, así, Yo los separo de las tinieblas, curando vuestros corazones.

Por todos los que en estos días, se dedicaron a responder de forma inmediata a Mi llamado, ¡Yo les agradezco ahora y siempre!

El Cielo los bendice en Gracia y en Misericordia.

Vuestra Madre María, Señora de la Piedad y del Cielo Azul

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